
INGREDIENTES*:
200 gr. harina normal o integral
180 gr. azúcar (algo más si es moreno)
100-125 gr. mantequilla
3 huevos
250 gr. de zanahoria
1 sobre de levadura
1 pizca de bicarbonato
Canela en polvo
Esencia de vainilla o limón, ralladura de naranja
Pelamos y cocemos las zanahorias, aunque yo la hago al vapor porque así quedan más duritas y luego se pueden ver trozos al aplastarlos o se pueden rallar, de lo contrario queda una pasta más pure. Precalentamos el horno a 180ºC.
Batimos los huevos, los mezclamos con la mantequilla a temperatura ambiente, añadimos el azúcar y mezclamos con ayuda de la batidora. Le agregamos la esencia y las zanahorias que previamente habremos triturado con un tenedor, rallado o pasado por el pasapurés, y mezclamos todo bien con una cuchara.
En otro bol tamizamos la harina, añadimos canela al gusto (contad con que la canela puede tapar el sabor de zanahoria), la levadura y el bicarbonato. Mezclamos todo. Agregamos esta mezcla, la seca, al bol donde tenemos el resto de ingredientes y mezclamos vigorosamente.
La mezcla final es algo más espesa que la de un bizcocho clásico, pero no llega a la consistencia de una masa de pan o brioche.
Vertemos en un molde de horno alargado y lo horneamos unos 45 minutos a 150-160º (en mi caso porque mi horno es sólo de resistencias), hasta que al meter un cuchillo la punta salga limpia.
A mi me ha quedado oscurillo porque a la encargada de la canela se le fue la mano; lo normal es que quede un poquito más blanco pero no blanco.
Se suele servir con frosting de queso, aunque yo no lo hice es sencillo: 200 gr. de queso de untar, 100gr. de azúcar glass, esencia de limón o vainilla. Se bate el queso y se agrega azúcar y esencia la gusto.
Espero que os guste!
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