15 abril 2013

Por qué yo digo NO al circo con animales




Cualquiera que me conozca sabe que me encantan los animales, pero últimamente el Zoo tradicional me crea un poco de conflicto, por eso Amanda aun no ha ido al de Madrid. Supongo que en algún momento la terminaré llevando, o quizá no, pero lo cierto es que ver los ojos tan tristes que tienen la mayoría de los animales en cautividad, sobretodo aquellos salvajes que casi no disponen de espacio y no pueden desarrollar sus instintos naturales, me provoca una pena tremenda.
Pero, NUNCA, JAMÁS, acudiré a un circo con animales, porque el trato que se les da en estos espectáculos, dentro y fuera, es totalmente despreciable. Lucrarse con el sufrimiento de estos animales es de lo peor que se puede hacer, a pesar de que por extendido lo veamos normal, no lo es, y si, los animales sufren.

Existen campañas en contra de esta práctica en varios países, como por ejemplo en Colombia, donde en estos momentos se lleva a cabo un lucha en todo el país para que sean prohibidos por ley, esperemos que lo consigan.

Hay una página internacional de habla hispana, circos, de la ong animanaturalis, donde figuras públicas defienden la existencia de un circo sin animales, lo que supongo que hará que al menos llegue a más gente el mensaje.
Pero yo no necesito que un famoso me diga lo que es bueno o malo,  con ver y leer allí las condiciones de vida de estos animales tengo suficiente; caballos y ponis atados un 96% del tiempo, tigres y leones entre el 75 y 99% del tiempo en jaulas dentro de camiones, elefantes encadenados al menos de una pierna, entre el 58 y el 98 % del tiempo...

Estas situaciones les provocan un síndrome conocido como Zoocosis, algo que todos habremos visto en alguna ocasión sin saber que era; animales dando vueltas en círculo incesantemente, o recorriendo el mismo camino hacia un lado y otro sin cesar, girar el cuello de forma antinatural y mostrar continua apatía, entre muchas otras. Algunas las habréis observado en felinos del Zoo, pues estos comportamientos son muy característicos de éstos y deberíamos entender el mensaje.
Que diferencia de vida con un elefante en libertad que puede llegar a recorrer 20 km. al día, se bañan, comen variedad de alimentos a lo largo del día y establecen relaciones sociales con iguales.


Pero además, a todo esto debemos unir el transporte continuado, las cortas estancias en cada lugar y las condiciones en que se transportan, que sólo suponen más stress para ellos, pues no pueden encontrarse más alejados de su naturaleza.

Ya por el 2006 ecologistas en acción denunciaba esto, pero parece que después de más de 6 años no hemos avanzado nada.

Hay gente que dice que los animales no tienen sentimientos, a pesar de que se ha demostrado que esto no es así, pero yo no necesito más prueba que el hecho natural de que los mamíferos tratan con más amor, cuidado y respeto a sus crías que los muchas madres (¿ cada día más lejos de ser mamíferas y más cerca de las tortugas?).



Pero en todas las cintas hay cara B (que suele ser la mala, eso lo sabe todo el mundo) y en esta no podía ser menos, ya que existen unas personas que defienden la existencia de éstos circos.



Aquí, en la página de di sí al circo con animales, podéis leer los argumentos que tienen, porque todos debemos sentirnos libres para tomar la decisión correcta.


Que duda cabe que como padres, tíos, abuelos, padrinos..., como adultos, podemos guiar a nuestros hijos a través de una senda de respeto animal y natural, y así, de este modo, irán al circo a ver payasos y trapecistas, cómicos, cantantes, bailarines y malabaristas, actores, marionetas, magos y guiñoles, pero nunca esperarán y querrán ver animales privados de libertad y condenados al sufrimiento sólo para su disfrute.

Está claro que puede existir un circo sin animales, igual que existen ferias donde la gente se divierte sin necesidad de ver a la mujer barbuda o al hombre más gordo del mundo, no obstante, si esto no fuera posible, cerraría el circo una y mil veces si así pudiera dar una vida digna a estos animales.