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28 junio 2014

Las semillas de amapola...¿otra novedad?




Mi historia de amor con las semillas de amapola comenzó en tierras germánicas. Para los que no hayáis visitado Alemania, decir que es un país con verdadero culto al pan y la repostería, y es que en cada rincón encuentras el olor a pan, el escaparate lleno de colores, sabores y formas del que no puedes separar la vista, y las ganas de buscar un momento de relax para un café, un pastel y un minuto de silencio.
Y es en estas panaderías casi de cuento encontramos panes, bizcochos y pasteles llenos de unas minúsculas semillas negras, semillas de amapola. 
Existen dos variedades de Amapola, Papaver sp., la silvestre, que crece de forma natural en nuestros campos, y la adormidera, conocida por ser la flor de la que se extrae el Opio y de la que la Amapola ha adquirido su mala fama. 
De ambas se pueden extraer las semillas, inofensivas para consumo humano (en cantidades "normales" como todo) y que aportan multiples beneficios: son ricas en ácidos grasos insaturados como oleico y linoleico, antioxidantes que ayudan a prevenir el cancer y otras enfermedades, magnesio, manganeso, calcio y zinc. Por supuestom, aporta fibra e hidratos de carbono. 
Además poseen propiedades relajantes que ayudan a controlar altos niveles de estres, combatir la ansiedad y el insomnio.




España es el segundo productor de semillas de amapola (fuente aquí ) que se utilizan para hacer aceites, emplear directamente en la cocina o bien se incluyen en preparados alimenticios para animales. 

En cuanto a su sabor, es prácticamente inapreciable, quizá recuerda un poco a nuez, pero casi ni se aprecia. En un bizcocho sorprende más la textura sorprendente que aporta, dando un toque "crujiente" pero sin ser molesto o desagradable lpor lo diminutas que son las semillas.

En este artículo de directo al paladar hay multiples ideas de como incorporar las semillas en la cocina, aunque ya os traeré alguna receta propia pero mientras, si queréis probar, sólo tenéis que añadir a la receta de bizcocho de limón o la de bizcocho de claras, unas cucharaditas de semillas. 



Fuentes:
www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=2896

La imagen de las semillas ha sido extraída de wikipedia. 



10 marzo 2013

HACIENDO UN SEMILLERO

Entre febrero y marzo suele ser la fecha de crecimiento desde semillero de la mayoría de plantas que tradicionalmente tenemos en nuestra huerta por lo que, si tenéis pensado cultivar alguna, este es el momento. 
Se puede tener un huerto en el un gran jardín claro, esto es lo ideal, pero también se puede tener en uno pequeño, una terraza o un balcón. Solo hay que organizar el espacio correctamente y controlar el crecimiento de las plantas que lo harán en maceteros, no en el suelo. 
Además habrá que guiarlas para que no se expandan de forma horizontal sino vertical....pero bueno, primero dejemos que crezcan. 
Para hacer el semillero necesitamos: 

- Recipientes para propagación; yo usé comerciales porque tenía del año pasado, pero pueden usarse muchos productos reciclados para este uso. Aquí os dejo unas fotos de cosas que podéis usar. 

- Semillas; se venden en casi cualquier sitio, desde centros comerciales hasta viveros o floristerías, aunque también podéis intentar desecar vuestras propias semillas a través de los productos que consumís, aunque es posible, debido a las modificaciones que se hacen de los productos que usamos para consumo, que las semillas no sean válidas. 
Lo mejor es que vengan herméticamente cerradas en un paquete de papel donde no pueda darles luz, sol ni calor, porque el almacenamiento de semillas es sensible. abierto se pueden guardar de un año para otro pero algunas de ellas ya no crecerán. Yo he elegido perejil, pimientos de padrón, pepino, tomate, puerro y fresa, y también he plantado unas lavandulas (officinalis) para poner en el jardín delantero. 
- Sustrato vegetal.
- Agua
-Una bandeja para colocar los recipientes, mejor  con agujeros abajo para que el agua que sobre no se acumule. 


1-.Cogemos los recipientes y los distribuimos según lo que vayamos a plantar en ellas, marcando los recipientes de algún modo para poder distinguirlos. 


2. Los llenamos hasta la mitad de tierra, añadimos las semillas y los cubrimos hasta arriba, apretando ligeramente la tierra para que las semillas estén en contacto con esta. 



Esto perfectamente podéis dejar que lo hagan los niños; encima de la mesa de la cocina, subida a una silla, con una cuchara sopera y un recipiente lleno de tierra la verdad es que se hace cómodamente. 

3. Colocar en la bandeja y regar. 



Ya sólo nos queda esperar a que comiencen a germinar!!!!

Lo bueno de estos recipientes, así como cualquier otro que sea orgánico, es que para el trasplante a suelo o maceta, no hace falta sacarlo, cosa que no ocurriría con los típicos recipientes de yogur que hemos usado más tradicionalmente, arriesgandonos a romper las plántulas o las raices en el transplante.