06 julio 2013

Ruta por Drachenfels y Königswinter (Alemania)



Este finde nos quedamos por Europa, de nuevo en Alemania, en una zona preciosa situada a orillas del Rhin.
El Rhin es uno de los ríos más importante de Alemania ( y de Europa), recorriendo de Sur a Norte todo el país por el Oeste, marcando la frontera con una Parte de Francia y de Suiza y desembocando en el Delta Neerlandés.



Toda la rivera de este río, a su paso por Alemania, suele ser ruta obligada, especialmente la zona desde Mainz hasta Bonn, por sus castillos y pueblos pintorescos. Y precisamente cerca de Bonn se encuentra Königswinter o "Rey del invierno", un pueblo precioso regado por el Rhin y a los pies de Drachenfels, la roca del dragon.

Kóningswinter stadt-web



Tras visitar el pueblo, entrar en sus tiendas, recorrer el rio y disfrutar de un gofre o un helado, podemos caminar hasta la estación de la que sale el pequeño Bahn (una especie de tren-tranvía habitual allí) que asciende la montaña Drachenfels para llevarnos hasta las ruinas del Castillo que llevaba el mismo nombre, con una parada intermedia en Schloss Drachenburg.
Se recomienda subir en tren hasta la última parada, las ruinas, donde podremos disfrutar de la visita de lo que queda del Castillo y de unas preciosas vistas del pueblo y del Rhin.


 Cuenta la leyenda que Sigfrido, héroe del cantar de los nibelungos, un cantar clásico alemán, mató al dragón que vivía en una cueva de esta montaña y se baño en su sangre para hacerse inmortal. Aunque en las ruinas nada recuerda a esta historia, es bonito pensar en dragones mientras uno pasea por allí, y fantasear junto con los peques, con esta idea.




Cuando nosotros estuvimos el restaurante de arriba estaba en obras, por lo que mejor llevar agua desde abajo: puede adquirirse donde se compran los tickets del tren. El descenso de la montaña, de menos de 400 m de altura, puede hacerse a pié, por un camino fácil y comodo pero disfrutando del verdor alemán y de las vistas desde allí, fabulosas.
 A mitad de camino nos encontramos con Schloss Drachenberg, un Palacio precioso, de finales del siglo XIX y que ha sido restaurado, conservando el encanto de aquellos Palacios que habitaban los principes y princesas que los hermanos Grimm narraban en sus cuentos.



En este palacio, cuyo interior puede visitarse , hay un precioso restaurante en un patio acristalado, donde degustar una reducida carta de comida y postres traducionales, como la deliciosa tarta de Ruibarbo, mientras los niños juegan en una pequeña zona para ellos con juguetes de madera que sin duda atraerán su atención.

Continuar el descenso supone llegar al Hall de los nibelungos o Nibelunghell en cuyo interior pueden verse pinturas que recrean la opera de Wagner, basada a su vez en el famoso cantar.




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 Ya casi llegando a la estación, hay una zona con burros en los que puede pasearse, previo pago, aunque nosotros no montamos pues considero que el tamaño de un burro, mucho menor que un caballo, no es para cargar encima una persona. No dejeis de visitar las tiendas en las que comprar vuestro pequeño o gran dragón de recuerdo de esta deliciosa excursión, entre otras muchas cosas.
Sin duda merece la pena pasar un día en la Roca del Dragón y en este precioso pueblo, rey del invierno.

Curiosa foto de los años 40 donde ya era centro turístico