21 julio 2013

Miami Beach...con niños (I)


  Este fin de semana os traigo otra recomendacion de viaje, cruzando de nuevo el oceano para continuar el que fue nuestro viaje por Florida, pues nuestros siguientes (y últimos) días allí los pasamos descansando y disfrutando de Miami y Miami Beach. Como ya no teníamos pensado movernos mucho más, sino que queríamos descansar y sobretodo, que la peque disfrutara un poco más de playa, piscina y paseos, decidimos devolver el coche el segundo día en Miami Beach y movernos andando, en bus o en taxi, ya que nuestro hotel tenía lo que llaman Valet parking que es un servicio de aparcacoches que sube y baja el coche del garaje. Este servicio es muy cómodo pero claro, además de encarecer la estancia del coche, te obliga a dar propina cada vez que te lo traen y lo devuelves y, sinceramente, entre la falta de costumbre a dar tanta propina, y que el precio por dia del parking era alto (creo recordar que eran 37 dolares) nos pareció mejor prescindir del coche. Desde luego que hay parkings públicos mucho más baratos en la zona, como desde 16 y 20 dolares día, y eso hace que salga mejor, además de que si pensáis ver mucho de Miami mejor en coche con sillita que en taxi sin ella; lo mejor hacer balance de lo más conveniente.




Nuestro hotel, el Loews Miami Beach, estaba ubicado en Collins Avenue, en el South Beach, precisamente para poder movernos andando lo más posible y la verdad es que la ubicación fue un acierto porque nos permitía ir a la playa, pasear por Washington Av, Española Way, Linlcon Road y la propia Collins av, con tiendas, playa, parque infantil y restaurantes de todo tipo cerca.
Nuestro hotel, el Loews Miami Beach, estaba ubicado en Collins Avenue, en el South Beach, precisamente para poder movernos andando lo más posible y la verdad es que la ubicación fue un acierto porque nos permitía ir a la playa, pasear por Washington Av, Española Way, Linlcon Road y la propia Collins av, con tiendas, playa, parque infantil y restaurantes de todo tipo cerca.





Respecto al hotel, su precio no era demasiado barato pero tenía unas instalaciones increíbles, como una inmensa piscina, dos jacuzzis, spa, gimnasio (que no usamos por supuesto), hamacas, toallas y refrigerios gratis en la piscina , sushi bar, restaurante, tienda, bar, terracita....y una habitación con terraza y vistas al mar increíble.


Este hotel tiene una política de niños bien recibidos (y mascotas, una pena que Butch estuviera de campamento) que se traducía en una zona de la piscina especial para niños, actividades para ellos, pañales de baño gratuitos en la piscina, tienda con toda clase de artículos y en su interior una preciosa heladería años 50 con galletas de todo tipo, cup cakes del monstruo de las galletas, algodón de azucar(cada día de un color) y palomitas...y he de decir que los helados estaban muuuuy ricos.

El minibar tenía absolutamente de todo, desde bebidas alcoholicas, cervezas, refrescos, zumos, galletas, chocolates...hasta incluso galletitas para perro, eso si, el precio era, como en casi todos, absolutamente abusivo, pero se compensaba con una maquina de cafe de esas de cápsulas de uso gratuito con sus correspondientes cápsulas claro de cafe, descafeinado, tea, chocolate... lo que, para las cafeteras mañaneras como yo, es muy de agradecer.


Aunque el hotel era como un oasis, también salimos a la calle, claro, y el primer día, antes de devolver el coche, fuimos a visitar, entre otras cosas, el Miami Sea Aquiarium, donde aparte de delfines, loros y papagayos, morsas y manaties, tienen un ejemplar de Orca (la famosa ballena asesina) que sinceramente, es una auténtica preciosidad, una maravilla, a pesar de que la piscina donde se exhibe es demasiado pequeña para un animal tan grande y de que, cada día, me gusta menos esto de los animales en cautividad, al menos animales como este.
Cierto que como es de los pocos acuarios que poseen una en cautividad si vais a Miami, y os gustan los animales, es visita obligada. Entre impuestos y parking se pone en 100 dolares las dos entradas pero mereció la pena, además, disponen de un programa, previo pago (ignoro cuanto) para nadar de manera privada con delfines y os aseguro que si alguna vez vuelvo a Miami probaré esta experiencia.....que maravilla.



En Miami también se pueden visitar otras cosas como en Zoo, Jungle Island, Little habana...
El resto de los días los disfrutamos en Miami Beach, compramos recuerdos y algunas otras cosas como un ipod (recordad que entre los precios, el cambio y el canón se ahorra un piquito), ropa (porque a veces en España se empeñan en robarnos) y disfrutamos del South Beach.La playa es una playa bonita, de arena fina, muy limpia y sin aglomeraciones, con una zona adecuada para que la gente corra (está como allanada y se puede andar perfectamente) y un mar a una temperatura increible, que maravilla. Lo malo es que por las tardes, cuando la mar se revolvía, venían muchas algas y yo soy un poco asquerosita para estas cosas, carne de piscina más bien, pero vamos, que hasta el paraiso tiene algunos inconvenientes no?
La comida pues bueno, en general es algo más barata, pero tampoco mucho teniendo en cuenta que debemos añadir entres un 15 y un 20% de propina (a veces lo añaden ellos directamente) , pero las raciones son super super abundantes, en todos sitios, da igual comer sushi que hindú que americano...con hambre no te quedas seguuuuro. En Linlcon road descubrimos un asiático conmenú diario donde por 50 dolares comimos algo que en cualquier sitio español se hubiera pagado 80, y estaba delicioso. En general intentamos huir de la comida rápida (y en Miami lo logramos) salvo una cena de Pizza Groovie que estuvo bastante bien, lo bueno es que en todos sitios tienen para llevar y eso facilita las cosas si se te hace tarde y la peque necesita descansar.
Nos sorprendió las pocas ganas de vender de las tiendas de electronica, informatica...(salvo la tienda apple) y no llegamos a descubrir porque, pero el caso es que si no les garantizas que vas a comprar algo casi ni te atienden, ni mucho menos te enseñan nada y como comprenderán, sin ver ni comparar yo no compro..supongo que el calor quita las ganas de trabajar, y digo supongo porque aun no me explico la reacción así que mi cuñado se quedó sin Mini Netbook..si hubiera quería un Ipad otra gallo hubiera cantado.
Otra de las cosas sorprendentes es la de los Levis, aparte de su precio (la mitad que en España) de mujer prácticamente no hay modelos(y son diferentes a los e aquí) y de hombre sin embargo hay todos los de aquí y en todos los colores...¿será que las americanas no usan Levis?
No deja de sorprender el contraste de Lamborghinis y Maseratis con la cantidad de "homeless" que hay en la ciudad, ¿quizá porque el clima benévolo favorece la posibilidad de sobrevivir en la calle?La verdad es que este contraste te mantiene con los pies en la tierra entre tanta tienda, coche de lujo y silicona, pero no por eso deja de ser interesante...sólo muestra una realidad más de una ciudad de contrastes.
(continuará...)