27 junio 2013

Por los Cayos de Florida...con niños


  



 Hace dos veranos, cuando Amanda tenía 14 meses, nos lanzamos a nuestro primer gran viaje con ella, un peque tour por el Sur de ese estado en forma de "pata" o "cuerno" que sale desde el sur de la costa este estadounidense y se acerca tímidamente al Caribe en forma de pequeños islotes alineados y unidos entres sí por una carretera casi imposible y maravillosa, la de los famosos Cayos, desde Key Largo hasta Key West pasando por Isla Morada. Que gran elección.
Tras desembarcar del vuelo en el Aeropuerto de Miami, cuyo vuelo os relaté hace poco en un post, pasar el correspondiente control de Pasaporte con su toma de huellas o fotos (porque ya sabemos que en USA esto se lo toman muy en serio), recogimos el equipaje y la sillita del bebe y nos subimos al Shuttle Bus (gratuito) que nos llevaba hasta el área de alquiler de coches, a unos 10 minutos, donde se encuentran todas las compañías de alquiler. Es muy común, si se visita Florida, incluso aunque se repartan días entre Orlando y Miami, alquilarse un coche. Según la época del año puede resultar conveniente dejar hecho el trámite por internet, como fue nuestro caso, para llegar, entregar la documentación y que te lo tengan listo, son su sillita para el bebe (que no estaba instalada pero si preparada y súper limpia) y todo. Incluye un seguro equivalente de lo que sería a 3º ampliado, pero no un todo riesgo, que sería opcional; nosotros por si acaso lo incluimos y no nos hizo falta pero uno va más seguro, aunque debo decir que la gente allí conduce, en general bastante bien, son educados, respetuosos y bastante tranquilos, no van increpando y pitando como si llevaran un moribundo, vamos, que no se conduce como en Madrid
Tras colocar la sillita, arrancar y parar y que me enseñaran a conducir un coche automático (al cual podría acostumbrarme para toda la vida, que cosa más fácil y cómoda), finalmente nos pusimos rumbo a Key largo, donde teníamos reservados unos días.
La carretera estaba muy iluminada, bien señalizada y con poco tráfico así que en una hora y cuarto estábamos en el hotel y ¡sorpresa! no nos perdimos.....jajajaja...algo bastante raro en nosotros, para que mentir.
El Hotel era el Holiday Inn Kay largo,un hotel medio, con dos piscinas, bar y restaurante, máquina de hielos, parking gratuito y un montón de sitios de comida cercano. La habitación era súper tranquila ya que no daba a la zona de la piscina sino a un embarcadero, y muy amplia, con una cama de más de 2 por 2 en la que dormimos los tres a pierna suelta. Podías pedir una cuna pero te cobran recargo y honestamente, si la peque no duerme en cuna en casa no va a hacerlo de vacaciones donde la cama tiene 40 cm más que la nuestra.

Como tenía minibar vacío y máquina de cafe gratuita, podíamos cenar en el hotel y guardar ahí comida para la peque y que ella descansara mientras, así que fue una buena elección. Lo más flojo el baño, un poco cutrecillo pero estaba limpio, no daba asco ni nada de eso, así que volvería allí sin problema.

A la mañana siguiente madrugamos (el jet lag ya se sabe) y a las 7:30 estábamos desayunando en el Starbucks de enfrente, y no, no estábamos solos...si con el calor que hacía ya parecían las 12:00. Luego salimos rumbo a Key West, 

recorriendo un espectacular paisaje mezcla de mar 
y pequeñas lagunas, junto con las islas al más puro estilo USA. La carretera podéis verla en la imagen de abajo, ¿no es fantástica?




Todo era tan curioso a pesar de no ser nuestra primera visita a EEUU, creo que siempre sorprende verse como en una película, porque si algo tiene USA es un fantástico embajador llamado Hollywood, que hace que casi cualquier paisaje nos resulte gratamente familiar. 





Key West, la última de las islas, desde la que se ve Cuba, al estar más cerca de esta que de Miami, tiene una encanto que me recordaba una y otra vez a ese pueblo por el que paseaba Paul Newman en aquel "Largo y calido verano", con esas casitas de madera perfectamente conservadas, esos porches con sus mecedoras y ese calor sofocante. ¡Ojalá hubiera podido encontrarlo al doblar una esquina comiendo aquella sandia!
Al ser un pueblo tradicionalmente asociado a piratas, podemos encontrar muchos merchandising de este estilo, pero tampoco es que luego tenga barcos piratas amarrados en los puertos (habría sido genial) ni nada de eso. En esta ciudad hay varios hoteles pero nosotros decidimos alojarnos en el otro Key porque era más asequible y nos daba más movilidad para nuestra parada del día siguiente.



¿Y que nos deparaba el segundo día? Partiríamos en dirección opuesta a Key West hacia el famoso parque de los Everglades, que muchos asociaréis a CSI Miami. 


Aproximadamente a una hora dirección Miami podemos encontrar una de sus dos entradas (que no comunican entre si) donde hay un Visitor Centre, centro de visitantes en el que muy amablemente te dan un mapa y te explican que visitar, donde puedes caminar o hacer una ruta, donde contratar una ruta en barco. y cualquier otra información que necesites. Desde ahí podemos seguir en coche hasta Flamingo, una zona central donde, aparte de otro visitor centre, hay un embarcadero, una tienda y hasta una pequeña gasolinera (eso si, cara) para despistados (y supongo que para barcos claro).


Desde hay nos montamos en una barco (que tenía toldo por supuesto, es imprescindible) e hicimos unas ruta donde pudimos ver Caimanes y cocodrilos, abejas (muchas muchas), pelicanos.... y un montón de flora tanto autóctona como introducida por los descubridores españoles. El "capitan" a la vez que tripulaba, iba contando la historia de los Everglades pero no puedo contar mucho porque su inglés era muy americano y el nuestro muy malo así que pillamos cuatro cosas pero bueno, pasamos casi dos horas muy agradables. Para la niña fue un poco rollo, para que mentir, aunque podía andar por el barco tampoco se entretenía mucho con nada, pero bueno no fue algo insoportable, se pasó y se disfrutó y sin duda merece la pena. Nuestro fallo fue perder el barco de la hora de la siesta y que nos tocara esperar; justo se despertó cuando íbamos a subir.
Al terminar nos quedamos con ganas de andar un poco el parque, pero demasiado calor para la peque, que además casi acababa de empezar a andar sola, pero esto hace que tengamos que volver algún día para dar ese paseo pendiente, es lo bueno de dejar cosas pendientes en sitios que nos han gustado, y es que uno no se imagina que en ese país de rascacielos, pozos petróliferos y carreteras inmensas se puedan encontrar maravillosas zonas como esta, con tanta riqueza natural pero las hay.


Como alternativa al barco en que fuimos existen los típicos airboats o hidrodeslizadores, pero en ellos hay que permanecer sentado, algo muy complicado con niños pequeños, y además se empiezan oir voces ecologistas en contra de este medio por lo que para nosotros no era el medio adecuado. Debod de





Al dia siguiente tocó dia de compras, estuvimos por allí y en el Outlet de la ciudad de Florida, donde no hay mucha variedad pero la tienda de Nike, la de Tommy Hilfigher y la de Levis merecen la pena....ah!y una tienda de niños llamada Carters con cosas muy chulas y muy fresquitas, bastante baratas. 



De ahí fuimos a comer enfrente, a un restaurante que parecía un barco pirata por fuera y súper americano por dentro, donde comí un Wrap de atún y mango absolutamente delicioso y súper fresco, que manjar.
Dentro de nuestra ruta de compras aprovechamos para ir a un toys´rus en busca de unos pañales reutilizables que me habían recomendado y que sólo se venden en USA y UK, y aunque teóricamente había, en la práctica fue imposible encontrarlos, eso sí, me sorprendió ver muchas cosas ecológicas, incluso pañales y una pequeña gama de juguetes tradicionales de la famosa tienda FAO que muchos recordareis por el piano gigante en el que baila un joven Tom Hanks en cierta película. Como me gusta esa tienda. El caso es que puede resultar interesante pasar porque no tiene nada que ver que los Toy´rus españoles.

Nuestro último día el Key largo (que corto se hizo) nos sirvió para disfrutar la zona, de la piscina y descansar un poco, porque la vida con niños por suerte es mucho más relajada. Aunque nosotros no lo hicimos, en Key largo se puede bucear y hacer snorkel, también se puede disfrutar de un viaje en barco con el suelo de cristal para ver los arrecifes, y existe una estatua, el cristo de las profundidades, muy conocida entre los buceadores. En Isla Morada está Theater of the Sea, donde hay diversos animales marinos.




Y el tiempo en los cayos terminó así que excitados pusimos rumbo a Miami Beach...pero eso es otra historia, no os la perdáis.