20 mayo 2013

Ventajas de las compras de segundamano

Nunca había sido muy dada a  adquirir las cosas de segundamano, aunque hace años si visitaba varias tiendas que había en la zona de Puerta de Toledo y también por Fuencarral, donde encontré algunas joyitas sin ser asidua compradora, pero desde que estuve en Alemania mi mentalidad cambió totalmente.
Me encantan los mercadillos de todo tipo y allí proliferan muchísimo los de segundamano, los llamados Flohmarkt (Traducido es Mercado de pulgas) donde particulares cogen un puesto y venden todo lo que les estorba en casa, cualquier cosa; cuadros, bicicletas, ropa, libros, cubiertos, sillas...de todo.
Hay semanales, más pequeñitos, y hay mensuales, en explanadas más grandes, donde hay cientos de puestos que visitar, con precios geniales, porque su concepto es que si cuesta menos del 80- 60% del precio original merece la pena, si no hay que regatear hasta ese precio o cambiar de puesto y buscar el mismo objeto. Fantástico.
Luego están los Kinderflohmarkt, que suelen hacerse en Kindergarten (escuelas infantiles), iglesias (recordar que allí muchísimas kindergarten públicas son católicas o evangélicas, así como lo son los grupos scout..) o colegios, donde sólo se venden cosas de niños; juguetes, libros, mobiliario, ropa...

Cuando encontré una silla de coche Römer, en muy buen estado, por 6 euros, mi mente cambió por completo porque me di cuenta de la cantidad de cosas, especialmente para niños, que compramos nuevas y luego dejamos casinuevas en el trastero hasta que años después las tiramos.
En nuestra mente podemos aceptar que alguien nos lo preste o regale, pero adquirirlo de segundamano es algo que nos da mezcla de vergüenza, desconfianza y remordimiento, y creo que, sin renunciar a seguridad y a nuestras preferencias, podemos potenciar estas transacciones vendiendo lo que no necesitamos, comprando lo que si.
No solo ahorramos sino que enseñamos a nuestros hijos a cuidar las cosas y darles más usos, contribuimos a crear menos residuo, a la protección de ciertas fuentes naturales de materias primas, a la disminución de emisiones por las fabricaciones y a un mundo menos consumista y materialista.

Por otra parte, mucha gente que vende de segundamano pretende sacar el 80% del valor sólo porque está "casi nuevo", no piensan que ya lo han amortizado, le han dado el uso que querían y lo lógico es venderlo por un precio menor del 60-50%, en función del valor total; he encontrado gente que pretende vender por 50 euros algo que cuesta 70 nuevo.
En estas compras se regatea, si no estamos dispuesto lo mejor es especificarlo como precio cerrado o no negociable si el que nos negocien va a suponer que nos molestemos, como también me ha ocurrido.
Vi te rebajan algo lógico, coo un 5%, véndelo; no sabes cuando te volverán a ofertar y tenerlo almacenado ya te cuesta más caro.
También es importante que las fotos sean buenas y reflejen el estado real del artículo; hacer a alguien desplazarse para descubrir que su estado no es casi nuevo solo nos sacará los colores.

Me gusta ver como proliferan, gracias a la crisis, pequeñas tiendas de segundamano en diferentes ciudades, casi tan atractivas como aquellos Flohmarkt fantásticos que siempre echaré de menos.
Os animo a visitarlas, a cambiar vuestra mente y a plantearos ante vuestra próxima compra la posibilidad de que sea, porque no, algo usado.
Y vosotros, ¿compráis y vendeis?