13 mayo 2013

Retirada del pañal o como nada nos funcionaba



Llevo tiempo queriendo abordar el control de esfínteres y siempre lo termino posponiendo a pesar o quizá por lo complicado que nos ha resultado, pero dado que el tema de la semana propuesto por Madresfera ha sido precisamente la retirada del pañal me voy a animar a contar nuestra experiencia, que no ha sido como esperaba.
Mi visión siempre ha sido muy clara; cuando este preparada y nunca antes de los 24-26 meses (esto se relaciona con el control corporal de esfínteres), sin prisas, sin premios ni castigos ni caras tristes ni sonrientes y con la naturalidad que implica cualquier cosa fisiológica. Como siempre, aprendiendo de mi hija, escuchando sus ritmos, pero leyendo y manteniendome informada sobre fisiología, psicología, fases...


En septiembre, con 29 meses, hicimos el primer intento aprovechando que ella misma rechazó el pañal y el resultado fueron 4 días de pises por todas partes, ni uno solo en el baño y vuelta de nuevo al pañal. No hubo frustración ni enfados, fue una prueba que no resultó.

Hace tres meses, con 33 meses ya, tuvo una gastroenteritis bastante fuerte y los últimos días debido a la irritación ella misma me avisaba y medio avisaba, prescindiendo del pañal para que el culo o se pusiera peor. Como descubrió lo bien que se está sin pañal e hizo sus primeros pises y cacas en el WC, ya no quería ponérselo y nosotros decidimos aprovechar para retirarlo, a pesar de que todavía hacía frío.
La primera semana el pipí fue bastante bien, un escape al día como mucho, algunos los pedía, otros la animábamos y genial. La caca fue pero, tanto es así que llegó a estar casi 4 días sin hacer, despertándose por la noche con unos retortijones horribles pero con miedo porque decía que le dolía.
Esta fase de estreñimiento que ella nunca antes había sufrido, pues siempre he puesto mucha atención a si dieta, le duró dos semanas, bastante malas, en las que le ofrecí volver al pañal en incontables ocasiones pero no quería, había aceptado bien la retirada pero ¿su cuerpo no terminaba de sincronizar con su cabeza? No se explicar porque, pero era lo que había.
Yo siempre temí el estreñimiento asociado a la retirada del pañal porque conozco bastante casos que lo han sufrido, pero además, observando los hábitos de mi hija, pensaba que quizá podría ocurrirle.  Ella desde hace muchos muchos meses se iba a otra habitación a hacer caca y aunque, nos avisaba de que tenía caca desde prácticamente los 14 meses (como casi todos los niños vamos), no les gustaba nada lo de cambiarla (estarse quieta, toallitas frías...). Si hubiera sido yo misma, habría pensado que me había somatizado con el tema pero siendo ella no es posible así que concluí en que debí esperar un poco más para la retirada pero que ya no había vuelta atrás.
Le suplementamos la dieta con fibra por todas partes (leche con fibra, piña y pera, pasas y frutos secos, más purés con espinacas, galletas de fibra...) y lo terminó superando. Las deposiciones se normalizaron pero no así el lugar...a veces encima, otras en wc.

Pasada la novedad volvimos a tener escapes también de pipí así que recurrí a las famosas pegatinas; le compré un album y cada vez que hacía en el wc pegabamos una o dos. Si no hacía pero lo intentaba también. No era rígida en ese aspecto porque el sistema no me gusta, supone premio y privación de premio, es decir, castigo, porque si partimos de que me horrorizan los castigos, me repele hasta la palabra, y que además asociar castigo a comer, dormir o ir a wc me parece ir contra natura. El sistema al principio funcionó, pasados dos o tres días ya no le resultaba interesante y aunque pidiera el pipí a veces ni se acordaba de la pegatina así que poco a poco fue quedando en el olvido.

Llevábamos mes y medio con la maldita retirada del pañal, y en ocasiones llegaba a enfadarme, algo que tampoco me gusta pero me resultaba inevitable, así que le decía a su padre que se encargara él para ni proyectar mi propia frustración sobre la niña.
Esto coincidió con una etapa de dormir mal, de estar incómoda y pendiente, era como si le inquietase hacerse pipí de noche a pesar de que nunca se ha hecho, pero no quería pañal y la situación le provocaba intranquilidad así que busqué otra solución desoyendo los consejos de todo el mundo de "si se lo quitas, se lo quitas, nada de a veces si y no ni de pañales de training". Le compré pañales de esos tipo braguita y le convencí de que eran de niños medianos-casi-mayores, como ella, y debo decir que ha sido la mejor de todas las decisiones, porque ella seguía pidiéndolo pero ante escapes o fugas no había enfados, tampoco se aguantaba la caca al tener el pañal y le daba más confianza, relajando el ambiente.

Aun seguimos luchando con la caca, a veces la pide y otras no, no se muy bien el motivo. Suelo estar pendiente, ver los síntomas y animarla a ir, o sentarme con ella a leerle un libro por la noche mientras lo intenta (esto siempre a la misma hora), pero sin obligarla, y poco a poco lo vamos consiguiendo.

No he recurrido a ningún libro tipo "adios al pañal" porque una amiga me recomendó que dejara pasar el tema, que no estuviera siempre pendiente ni hablando de eso y creo que fue un sabio consejo. Quizá en unos meses coja uno, una vez superada la etapa, para que puede expresarse si quiere a través de lo que dice el libro, pero ahora no es el momento.

Ir al WC no le gusta, le resulta aburrido y le da pereza parar de hacer lo que hace; a veces se le escapa porque se olvida y otras porque cuando lo pide, se ha aguantado tanto que se ha fugado la mitad, pero esto es una parte más de este aprendizaje.
Aprendizaje compartido, porque yo he aprendido a serenarme, a ver que la realidad es la que es, y que las promesas leídas y oídas de boca de otros padres de "una semana y ya" a veces son esos, historias, reales o no, de otros. Ni nosotros ni ella somos perfectos, ni necesitamos serlo. No me importa el resultado de otros padres que deciden competir, no necesito decir que mi hija dejo el pañal a tal edad como si eso me hiciera mejor madre, no me afecta la opinión de abuelas que ven fatal que a veces lleve un pañal braguita, solo me importa seguir respetando a mi hija, no estropear nuestra relación y saber que, como cualquier fase, esta también pasará.

Imagen de inventarparajugar.blogspot.com.

Esta historia es la nuestra, no tiene porque ser la de nadie más, pero si te ves reflejada en alguna frase, espero que el resto te ayude a tener un final feliz.