25 mayo 2013

Que grande Yolanda González

Es que no puedo calificarla de otro modo.  La tercera vez que la escucho y que confianza, que seguridad, que sabiduría, que acidez... me encanta.


Como algunos sabéis durante  4 semanas tienen lugar el ya tercer Ciclo de Conferencias "Conociendo a nuestros hijos" organizadas por la Asociación Besos y Brazos, y hoy era el turno de Yolanda González y las preguntas delicadas de la infancia, como sexualidad y muerte.
Dos temas que pueden ser duros de afrontar como adultos y de transmitir a nuestros hijos.
No voy a aventurarme a resumir nada, porque no creo que encuentre las palabras y la elocuencia para hacerlo, pero si es cierto que he salido más preparada, un poco más segura, para afrontarlo llegado el momento.

Los niños vienen sin manual de instrucciones, hay padres que no quieren ningún tipo de directriz, que no se alimentan de experiencias ajenas y que prefieren no leer y guiarse por lo que entienden es adecuado. No es mi caso; yo asumo las taras que porto, la mochila que he ido llenando a lo largo de mi vida, y no me gustaría que mi hija cargara con ella, por lo que necesito la objetividad que me aportan este tipo de personas para valorar lo que debo transmitir.
El ejemplo es muy claro; si nos dan miedo los perros y nuestros hijos lo vivencian constantemente, es probable que les transmitamos este miedo, pero si interactuaran desde siempre con un perro en presencia de una persona objetiva, un adiestrador, su comportamiento sería el que la evolución no ha ido otorgando como depredadores situados por encima de ellos, hasta que en base a su propia experiencia vital, optaran por una actitud más temeraria, cauta, amorosa o arriesgada.
Lo mismo ocurre con el resto de cosas a las que nos enfrentamos en la vida, sobretodo aquellas como sexualidad o muerte, ante las que podemos estar muy condicionados.
A veces queremos que nuestros hijos maduren muy pronto, asemejando madurez a inteligencia cosa que no tiene absolutamente nada que ver, o muy tarde, pensando que así les protegemos más del mundo, aunque solo retrasamos lo inevitable haciendo que no pasen por sus etapas normales de desarrollo, por lo que también es importante conocer las etapas de desarrollo, los comportamientos normales de este desarrollo y aquellos que pueden no serlo.

Os invito a escucharla aquí en el primer ciclo de conferencias del año 2011 y a leerla, porque puede aportar mucho.