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29 junio 2013

Proyecto junio: De camiseta a camisón!




Para este proyecto tenía varias cosas en mente pero al final he optado por reutilizar una camiseta mía que ya no uso y hacer un camisón veraniego para mi baby (que siempre será mi bb).
La camiseta es ésta de la foto 1, una camiseta de tirantes ni muy cerrada arriba ni muy escotada. 

FOTO 1

Le he cortado todo lo que rodea a las mangas y el cuello, dejando la camiseta como en la foto 2. 

FOTO 2


He hilvanado toda la zona recortada de tal modo que no quede redondeado ni deshilachado, como se ve en la foto 3. 

FOTO 3

Una vez hilvanado esto, con la camiseta la revés, he metido por los laterales de tal modo que quede del tamaño de la peque; en la foto 4 he remarcado como lo he metido y en la foto 5 podéis ver el resultado dada la vuelta y con el excedente cortado.
FOTO 4
FOTO 5


Antes de coserlo, hemos dado rienda suelta a nuestra creatividad y hemos pintado algo con pincel y pinturas de tela. 
Estas pinturas, tipo témpera, son muy manejables si te gusta el pincel, y para fijarlas solo hay que plancharlas del revés.
A mi me encanta pintar con ellas, aunque esta vez la prota ha sido ella. 


FOTO 6

Una vez seca, le he cosido cinta de raso a modo de tirantes, de tal forma que quede lazada. He aprovechado esta de color aguamarina, porque la tenía y me apetecía hacer un proyecto totalmente "sostenible". 

Y así de guapa está mi pequeña!

20 mayo 2013

Ventajas de las compras de segundamano

Nunca había sido muy dada a  adquirir las cosas de segundamano, aunque hace años si visitaba varias tiendas que había en la zona de Puerta de Toledo y también por Fuencarral, donde encontré algunas joyitas sin ser asidua compradora, pero desde que estuve en Alemania mi mentalidad cambió totalmente.
Me encantan los mercadillos de todo tipo y allí proliferan muchísimo los de segundamano, los llamados Flohmarkt (Traducido es Mercado de pulgas) donde particulares cogen un puesto y venden todo lo que les estorba en casa, cualquier cosa; cuadros, bicicletas, ropa, libros, cubiertos, sillas...de todo.
Hay semanales, más pequeñitos, y hay mensuales, en explanadas más grandes, donde hay cientos de puestos que visitar, con precios geniales, porque su concepto es que si cuesta menos del 80- 60% del precio original merece la pena, si no hay que regatear hasta ese precio o cambiar de puesto y buscar el mismo objeto. Fantástico.
Luego están los Kinderflohmarkt, que suelen hacerse en Kindergarten (escuelas infantiles), iglesias (recordar que allí muchísimas kindergarten públicas son católicas o evangélicas, así como lo son los grupos scout..) o colegios, donde sólo se venden cosas de niños; juguetes, libros, mobiliario, ropa...

Cuando encontré una silla de coche Römer, en muy buen estado, por 6 euros, mi mente cambió por completo porque me di cuenta de la cantidad de cosas, especialmente para niños, que compramos nuevas y luego dejamos casinuevas en el trastero hasta que años después las tiramos.
En nuestra mente podemos aceptar que alguien nos lo preste o regale, pero adquirirlo de segundamano es algo que nos da mezcla de vergüenza, desconfianza y remordimiento, y creo que, sin renunciar a seguridad y a nuestras preferencias, podemos potenciar estas transacciones vendiendo lo que no necesitamos, comprando lo que si.
No solo ahorramos sino que enseñamos a nuestros hijos a cuidar las cosas y darles más usos, contribuimos a crear menos residuo, a la protección de ciertas fuentes naturales de materias primas, a la disminución de emisiones por las fabricaciones y a un mundo menos consumista y materialista.

Por otra parte, mucha gente que vende de segundamano pretende sacar el 80% del valor sólo porque está "casi nuevo", no piensan que ya lo han amortizado, le han dado el uso que querían y lo lógico es venderlo por un precio menor del 60-50%, en función del valor total; he encontrado gente que pretende vender por 50 euros algo que cuesta 70 nuevo.
En estas compras se regatea, si no estamos dispuesto lo mejor es especificarlo como precio cerrado o no negociable si el que nos negocien va a suponer que nos molestemos, como también me ha ocurrido.
Vi te rebajan algo lógico, coo un 5%, véndelo; no sabes cuando te volverán a ofertar y tenerlo almacenado ya te cuesta más caro.
También es importante que las fotos sean buenas y reflejen el estado real del artículo; hacer a alguien desplazarse para descubrir que su estado no es casi nuevo solo nos sacará los colores.

Me gusta ver como proliferan, gracias a la crisis, pequeñas tiendas de segundamano en diferentes ciudades, casi tan atractivas como aquellos Flohmarkt fantásticos que siempre echaré de menos.
Os animo a visitarlas, a cambiar vuestra mente y a plantearos ante vuestra próxima compra la posibilidad de que sea, porque no, algo usado.
Y vosotros, ¿compráis y vendeis?