24 junio 2014

Y ahora,¿qué vas a hacer con el perro?



"-Estoy embarazada.
-Y ahora, ¿qué vais a hacer con el perro?
- ¿? "

Esta conversación está basada en hechos reales y aunque cada día me sorprende más sólo recordarlo, lo cierto es que ocurrió y no sólo una vez si no varias con gente distinta
Las personas de las que vino la pregunta eran gente bastante normal y sencilla, gente que no se dedica a la caza, ni maltrata animales ni se dedica a trata ilegal o cualquier otra actividad que suponga una vida o muerte de nadie. No, y eso es todavía más preocupante, el hecho de que esa pregunta se tome como normal cuando no debería ni siquiera rondar una cabeza "normal".

Cuando adoptas o aceptas (o adquieres) un perro o un gato, el compromiso debería ser el mismo que estableces cuando tienes un hijo: a un hijo no lo devuelves porque tienes otro ergo a un perro tampoco, a un niño no lo devuelves porque se lleva mal con el niño del vecino ergo a un perro tampoco, a un niño no lo devuelves porque tienes que cambiarle los pañales ergo a un perro tampoco, a un niño no lo devuelves porque come ergo a un perro tampoco, ni porque tiene que salir de paseo, ni porque hay que vacunarle, asearle, cortarle el pelo...No. 
Entiendo que actualmente pueden esgrimirse razones económicas, traslados o de salud como únicas causas para desvincularse de un miembro de la familia, que es lo que es un perro (o un gato, aunque permitidme que me ciña a los perros que es de lo que más sé).
Antes de adoptar preguntate a ti mismo si estas dispuesto a comprometerte así, y si cuando tu amigo sea viejito, y te necesite aun más vas a dar la talla, porque seras lo único que tenga y te necesitará toda su vida y para eso hay que dar la talla, hay que estar.
La lista de cosas que hay que aceptar es larga: pasear al menos dos veces al día, darle un abrigo en verano e invierno, alimentarle, ocuparte de su higiene, vacunarle, librarle de parasitos, velar por su salud, jugar con el y quererle.
Hace pis y caca varias veces al día, da igual que haya 40 grados que -10. Da igual que entres a trabajar a las 7 o salgas a las 11, da igual la lluvia, el viento o el sol. A él le da igual pero ¿y a ti? ¿Te dará igual?. "Abandonarle" de 7 de la mañana a 8 de la tarde en una terraza de 8 metros no es tenerle de manera adecuada, por muchas ganas que tengas de un perro, de verdad, hay que pensarlo.
Y luego llega el verano y las vacaciones, y de nuevo hay que dar la talla y ojo que un niño se coloca relativamente fácil con los abuelos, a un niño lo aceptan en casi cualquier hotel pero un perro quizá no tanto. Hay residencias caninas y hay que pagarlas y pensar que tus vacaciones soñadas de 25 días en nueva zelanda quizá hagan sufrir a tu amigo por esa separación. No todos los perros aceptan de buen grado quedarse en estas residencias; algunos dejan de comer, se ponen tristes y apáticos e incluso enferman. 
Hay alternativas como los "canguros" de perros que son mucho mejores: hay que pagarlos igual pero están en una casa cuidados y atendidos. Eso si, velad por que sea buena gente. 

Si has dicho a todo que sí enhorabuena porque un perro (y supongo que un gato) cambia tu vida para siempre, te alegra el día a día, aumenta tu empatía, tu sensibilidad y te da una visión tan diferente que ya nunca serás la misma persona. 
Te sorprenderás llorando con historias de perros abandonados, cambiarás de canal con películas de esas donde muere el perro y te llenarás de ira ante casos de maltrato animal...bueno, quizá todo esto ya te pase o quizá incorporar un perro a tu mundo lo cambie por completo cmo nos pasó a nosotros. 



Educa a tu perro, educa a tu hijo y la llegada de un nuevo miembro no será un problema si no una alegría para todos.
Si tu perro está educado, tiene la posición que debe en tu hogar y te quiere y te respeta, un bebé sólo será una alegría más para él, tu cachorro...aun me acuerdo cuando Amanda estaba en brazos y él se  asomaba curioso al carrito a ver si había más jejeje o sólo tenía una. 
Todavía me sorprendo cuando le ponía la cara encima de la trona y compartía con él sus cosas riendo...esto aún lo hace casi 4 años después. 



Si tu perro duerme contigo y quieres modificar esto, debe ser antes de que llegue el bebe, o si quieres restringirle el acceso a alguna habitación, o que no se suba al sofá o cualquier otro cambio que él vaya a notar,  debe hacerse con constancia, con cariño y firmeza y siempre antes de la llegada del bebé, nunca después. Los perros se adaptan fácilmente a estos cambios, pero deben hacerse de forma planificada y con constancia y recordando siempre que el refuerzo positivo funciona mejor que el cachete en el morro así que no recurras a esto último. Violencia sólo genera violencia. 
En presencia de niños ajenos, no dejes que tu perro les coja miedo; exige que se le trate bien y no dejes que sufra, porque estas pequeñas cosas que cuando no somos padres nos hacen gracia ( "el hijo e unos amigos le tira del rabo y ahora huye de los niños jejeje") pueden ser problemáticas cuando llega un niño. 
Si tienes problemas o dudas, si tu perro se ha creído un bebé (y le has dejado que lo crea) puedes recurrir a un educador canino (cualificado por favor) que te ayudará con lo que necesites; si así consigues seguridad para ti y tu bebe y confianza para él, merece la pena pagarlo. 

Tampoco temas que se acerque al nuevo miembro, que lo huela o incluso que lo chupe, deja que le conozca con naturalidad, sin tensiones y sin miedos. Cuando estés en el hospital alguien puede llevar al perro una manta impregnada con el olor del bebé, aunque ten en cuenta que este será muy parecido al tuyo, que él bebé olerá a ti y tu olerás al bebe por lo que tampoco es algo tan indispensable como se dice.
Según crezca el bebé tu tarea será doble: educarles mutuamente para que se respeten y que cada uno sepa el lugar del otro en la casa. Acostumbra al perro a pasear en familia y a tu hijo a sacar al perro y a darle de comer. 
Y sobretodo no te confies enseguida; los perros son muy predecibles pero son animales, y los niños también suelen ser predecibles, pero son niños. Dejarles sin supervisión de forma excesiva puede no ser buena idea, igual que puede no serlo dejar a un bebe de 12 o 14 meses con niños de 3 o 4 años. 





Al final se establecerá una relación casi de hermanos y estaremos educando a nuestros hijos para que aprendan a querer, respetar y a cuidar de los animales.