28 septiembre 2016

Saber o no saber el sexo del bebé en el embarazo

Con nuestro primer embarazo no dudamos, queríamos si o si saber el sexo del bebé.
Yo me inclinaba hacia el niño, aunque realmente no veía (porque no los hay) inconvenientes reales a uno u otro sexo, por eso cuando supimos que era niña nos quedamos igual, tan contentos. 

Imagen tomada de pixbay


En el segundo en cambio decidimos que queríamos que nos sorprendiera al nacer, casi desde el minuto uno estuvimos de acuerdo en esto y no tuvimos tentación alguna en mirarlo incluso teniendo el informe con el sexo guardado en casa.
Tienes curiosidad, por supuesto, pero el deseo de vivir una experiencia diferente, en hacer del segundo embarazo el "primero" en algún aspecto, siempre fue más fuerte que esa curiosidad y hasta que Emma no nació no supimos que era una niña y que tenía que llamarse Emma. 
A la curiosidad se suma la familia, que quiere saberlo sí o sí, y los amigos y conocidos que no llegan a entender muy bien el porque de esta decisión y les parece una vuelta al pasado .

En ambos casos hay ventajas e inconvenientes, pero no creo que ninguno tenga demasiado peso para ser decisivo.


Con el primero me sigue pareciendo casi imprescindible saberlo porque hay mucho que preparar y comprar y es algo más fácil hacerlo si sabes que esperas, aunque se puede pasar sin saberlo. 
No, no voy a defender el uso inflexible de rosa o azul según el sexo, pero la industria si lo hace y a veces es inevitable tener que sucumbir a ello y otras, para que negarlo, apetece. 


Las cosas importantes tipo carro, silla del coche...las cogimos en un rojo "unisex" por ser prácticos, la ropa interior tipo bodies, pijamas y chandals, casi toda fue blanca porque me parece tan tierno que los bebes cuando son muy pequeños vayan de blanco impoluto que tampoco habría habido problemas, pero si es cierto que nos hicimos con muchos vestidos y conjuntos de niña que de otra forma no habríamos comprado. 
La habitación también fue rosa, rosa fucsia además, porque, si no lo sabéis os diré que me encanta el rosa en toda su gama, y así sigue 6 años después. 

Con el segundo en cambio no hay prácticamente nada que comprar (al menos en nuestro caso que tratamos de ser prácticos y apostamos por la sostenibilidad) y si no se desea fervientemente que sea de un sexo u otro, por lo de "la parejita" o lo de "que jueguen juntos" o que se yo, pues realmente es una experiencia indescriptible y una sorpresa maravillosa que recomiendo tener. En tiempos en que conocemos hasta su cara antes de que nazca es bonito guardase una sorpresa para si mismo y para la familia que se desvelará en el nacimiento.

Pero claro, alguna desventaja tiene, ya que si con el segundo de por sí regalan mucho menos, ya si encima no saben el sexo es probable que prácticamente NADIE os regale nada hasta que nazca. A nosotros estas cosas nos dan bastante igual, pero es una realidad que he visto de cerca y que no pasa si sabes el sexo.
Además es importante que si deseas que sea niño o niña, aunque no sepas ni tu mismo porque, y te vas a desilusionar, mejor hacerlo en la consulta del ginecólogo y tener el resto del embarazo para adaptarte a lo que vendrá que que esto ocurra durante el parto. Al final uno se hace a la idea y quiere a su bebé, sea lo que sea, pero nuestra parte irracional puede jugarnos una mala pasada.
Hay mujeres y familias que desde muy pronto necesitan llamar a sus bebés por el nombre, que conectan así con ellos; si es tu caso pues lógicamente tendrás que saber el sexo para elegir el nombre, aunque se puede conectar de muchas formas que van más allá de un simple nombre.

Como con la mayoría de las cosas en esto de la maternidad, la respuesta será la que más se adapte a cada uno, pero si pudiera volver atrás tomaría exactamente la misma decisión...aún recuerdo como la matrona comentó lo mucho que le gustaban los partos dónde los padres no sabían el sexo y tenía razón.

Y tú, ¿porque te decantaste por saber o no saber el sexo?