09 marzo 2016

Querida Marta Robles


Hasta hace unos días me parecías una tía maja, diferente a mí, si, pero no se, te tenía por otra cosa, pero esta semana a raíz de unas declaraciones que has hecho sobra moda, gordas y flacas, en las que, a pesar de que te has cubierto de gloria, no voy a entrar, pero si he podido leer un artículo tuyo acerca de la lactancia. Bueno, para ser precisa,  más que un artículo diría que es un post de opinión, que ya se sabe, la opinión como la mala leche, todos tenemos la nuestra.

No voy a entrar tampoco en lo de dar o no teta, porque ya es un tema muy manido y aburrido. Que cada cual haga lo que quiera.




Entonces, dirás, ¿porque te contesto? Porque dices un par por ser benevolente de cosas absurdas que no paran de retumbarme en la cabeza. Pensé hacerlo en tu propio post pero, que diablos (que bonita expresión), para eso tengo el blog también, para contestar estas cosas. Los que me leen saben que no es la primera vez ni será la última.

Lo que más me ha llamado la atención eso de que "a veces los pediatras parecen los peores enemigos de las madres"...¿Hola?¿hay alguien ahí?
La pediatría, según definición de la rae, es la rama de la medicina que se ocupa de la salud y enfermedades de los niños, es decir, que lo que deben es ser los mejores amigos de los niños aunque esto vaya en contra de la comodidad de los padres. 
Aunque España no es el paraíso de los animales, nadie pensaría que el veterinario es el peor enemigo de los dueños de los perros por recomendar que estos salgan tres veces al día. Nos puede gustar más o menos, podemos hacerlo o no, pero a nadie se le ocurre poner en duda que esto es una necesidad fisiológica, ¿porque hacerlo con los niños?¿porque hacer afirmaciones como si fueran ciudadanos de segunda?

He leído que tienes tres hijos, y que tomaron pecho mes y medio porque no querías oler a cuajada, ¿o era a requesón?
Es un motivo como cualquier otro, pero me hace poner en duda que hayas criado a tus hijos, porque fijate, a requesón no he olido nunca pero si he olido...
...a vomito cuando mi hija vomita
...a toallitas cuando le cambio el pañal
...a crema después de su baño
...a chocolate después de un beso con novilla
...a puré después de comer
...y a bebé después de dormir.

Decirte además que no hace falta que te saques la teta en cualquier parte, ni tampoco hace falta que mires como otras lo hacen, no es necesario, y si te resulta difícil entender eso de a demanda, tampoco hace falta que lo entiendas. Yo y mucha otra gente hay muchas cosas que no entendemos y no pasa nada, de verdad que no.


Me atrevo a aconsejarte que, como profesional del periodismo, antes de escribir determinadas cosas, incluso aunque sean pura opinión, libre, te informes un poco, por si prefieres callar algo, pues ya sabrás que siempre es mejor permanecer callado y parecer necio que hablar (o escribir en este caso) y despejar toda duda. 

Vanesa.