30 diciembre 2013

No todas las bloggers somos iguales

Sigo distintos blogs de muy diferente índole, aunque a veces me cueste leer cada entrada, lo intento en algunos, lo espero impaciente en otros.
A veces llegan a mi facebook entradas de otros que no conozco, o no sigo habitualmente, y me doy una vuelta por ellos buscando ese queseyo que me enganche.
Y luego los blogs de amigas y amigos, que suelen ser los que más disfruto.
Un blog, ante todo, debería ser una especie de cuaderno de bitácora público de una vida o modo o visión de vida, una actividad profesional o de una pasión o hobby, contados de forma más personal, rozando a veces la indiscreción absoluta, o con un rigor científico propio del CSIC, pueden engancharnos inmediatamente o hacernos desear no haberlo leído nunca.
Los blogs de opinión, pero de verdad, no ligeros aderezos suavizados de realidad, me gustan incluso aunque no esté de acuerdo siempre que no busquen el aplauso fácil y no sean mentirosos o demagogos, como ocurre con alguna que ya tiene hasta libro...bueno, también la Esteban tiene libro según dicen.
Con la actividad blogger en pleno auge, hay otro tipo que yo llamo quieroynopuedo con los que hay que tener cuidado, porque tratan de imprimir tono profesional a sus entradas pero a menudo son copiapegas, cosas escritas tras ser oídas en la cola de la pescadería o en el bar de la esquina, cargadas a menudo de errores, opiniones personales camufladas por no estar documentados y kilos de ignorancia, que sobretodo en el ámbito maternoinfantil, puede confundir a madres primerizas desesperadas por encontrar información, porque ojo, que no todo lo que uno lee en Internet es verdad, aunque mucha gente reenvie y comparta cosas como si fueran dogma, y que no todas las opiniones son dignas de tener en cuenta, incluida ésta, máxime cuando puede que ni siquiera se conozca a quién lo ha escrito...o precisamente porque se conoce al escritor.
Pero hablemos de mis favoritos,los blogs súpercools, en los que espero algún día poder encajar el mío llena de orgullo y satisfacción, porqué hacen cosas taaaaannnn guays.
Los reconocereis por su estética fantástica, deliciosa diría yo, con fotos que rozan la genialidad y textos cortos pero bien escritos, y con una abundancia de post casi imposible de seguir.
A veces los abro y me siento como leyendo la Vogue; me encanta leer la Vogue, con esos reportajes de moda a precios imposibles, esas cremas que cuestan mi presupuesto para cosméticos de 3 meses o esos viajes maravillosos en hoteles con precios que parecen mensuales y no por noche.
¿Y que tienen que ver con la Vogue éstos blogs?
Su frenética actividad social visitando eventos, talleres, cafés, cursos...con una agenda propia de la Letizia, sus compras semanales en este o aquel sitio, sus viajes trimestrales aquí o allá, sus fiestas organizadas con uno u otro catering...
Como dice mi madre "siempre hubo clases" , estamos las bloggers en zapatillas y las que van con tacones a firmar libros y anunciar lavadoras, y no nos engañemos, no estaría mal ser de las segundas.